El costo de los atajos: la deuda técnica y las organizaciones

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En el mundo empresarial, tomar atajos tecnológicos puede parecer una solución rápida, pero ¿cuál es el costo real a largo plazo? Imagina que estás construyendo tu empresa y decides usar materiales más baratos para ahorrar dinero. Al principio, todo funciona, pero con el tiempo, las reparaciones y mantenimientos por no haber elegido lo mejor desde el inicio pueden triplicar tus gastos. Esto es lo que llamamos deuda técnica en el ámbito tecnológico.

Al igual que en la construcción, en la tecnología, pagar un poco más al principio por buenas prácticas y soluciones sostenibles, reduce enormemente los costos futuros y libera recursos para innovar y crecer.

Conforme las organizaciones expanden sus stacks tecnológicos y estos evolucionan a soluciones cada vez mas complejas, a menudo acumulan deudas técnicas en favor de una implementación más rápida o que se ajuste a otros factores de negocio como costo o madurez de los procesos.

Ward Cunningham, uno de los autores del Manifiesto Ágil, dijo una vez que algunos problemas con el código son como la deuda financiera. Está bien pedir prestado y apostar al futuro, siempre y cuando lo pagues.

Enviar código a producción por primera vez es como endeudarse. Un poco de deuda acelera el desarrollo siempre y cuando se pague a tiempo mediante refactorización. El peligro se produce cuando la deuda no se paga. Cada minuto dedicado al código que no es del todo adecuado para la tarea de programación del momento cuenta como interés de esa deuda.  Equipos completos pueden ser “llevados a la quiebra técnica” si estas deudas no se pagan a tiempo.

Ward Cunningham, miembro del Agile Manifiesto

La mayoría de los líderes tecnológicos están de acuerdo en que la deuda técnica es el principal flagelo de la administración de TI. Siete de cada 10 líderes de TI dicen que la deuda técnica limita fundamentalmente su capacidad de innovar, según un informe de OutSystems que encuestó a 521 tomadores de decisiones de TI. Otro 61% dice que la deuda tecnológica es un lastre para el rendimiento de la compañía y el 64% dice que seguirá afectando las operaciones en el futuro.

Sorprendentemente, hay una amplia variedad de formas de pagar la deuda técnica. Esto es particularmente importante ya que nos permite planear mejor una estrategia que permita ir pagando esta deuda sin tener que desviar la atención de otros retos del negocio.

Desde la creación de equipos especiales hasta estrategias más agresivas como migraciones de tajo, no existe una receta única para lidiar con la deuda técnica de un equipo. Cada empresa o caso es diferente y probablemente dentro de la organización suceda lo mismo. Por lo mismo es necesario realizar un análisis profundo de la deuda que se tiene y empezar a diseñar estrategias que mitiguen y permitan ir cerrando las brechas mientras se siguen atendiendo los demás retos del negocio.

Gestión proactiva de la deuda técnica

Más allá de reconocer y pagar la deuda técnica existente, es fundamental adoptar una gestión proactiva. Esto implica integrar prácticas que prevengan la acumulación de deuda desde el inicio de un proyecto. Algunas estrategias incluyen:

  • Revisión constante del código: Implementar revisiones de código periódicas para identificar y abordar problemas tempranamente.
  • Capacitación continua: Mantener al equipo actualizado con las mejores prácticas y tecnologías emergentes para evitar soluciones obsoletas.
  • Planificación estratégica: Incluir la gestión de deuda técnica en la planificación del proyecto, asignando recursos específicos para su mitigación.

Innovación como herramienta de pago

La innovación tecnológica no solo impulsa el negocio, sino que también puede ser una solución efectiva para pagar la deuda técnica. La adopción de nuevas tecnologías o métodos puede simplificar procesos y reducir la carga de mantenimiento, abordando así indirectamente la deuda técnica. Por ejemplo:

  • Automatización de procesos: Implementar herramientas de automatización para reducir la carga de trabajo manual y errores.
  • Integración de sistemas modernos: Migrar a sistemas más eficientes y flexibles que requieran menos parches y soluciones temporales.

Cultura de calidad y excelencia

Finalmente, fomentar una cultura de calidad y excelencia en el equipo de desarrollo es esencial. Esto implica una mentalidad donde se prioriza la calidad sobre la rapidez de entrega, entendiendo que un código bien hecho desde el principio reducirá la deuda técnica a largo plazo.

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